Sobre mí

ANTES DE CONSEGUIR SER MAMÁ, DESPUÉS DE 4 AÑOS Y MEDIO DE BÚSQUEDA, MI MENTE NO PODÍA MAS. MI CUERPO TAMPOCO. MI ESPERANZA PENDÍA DE UN HILO… Y MIS PENSAMIENTOS SE ALEJABAN DE MI ESENCIA. ESTA FUI YO DURANTE LOS MESES OSCUROS


 

Yo ya no soy yo y cada vez lo soy menos. Ahora soy una mamá a la espera.

Desde hace más 4 años estoy centrada en un objetivo vital: conseguir ser mamá de una personita que nos acompañe a Marido10 y a mí en la aventura de la vida. Una vida que siempre estuvo rodeada de felicidad extrema, de ataques de risa, de viajes, de paseos despreocupados, de música… hasta que la sombra de la infertilidad llegó a nuestro día a día, dejando paso a esta horrible sensación de felicidad incompleta y de eternas esperas.

¿Cuándo un objetivo vital envuelve y condiciona absolutamente el resto de tu vida, de tus pensamientos e ideas, de tus planes, de tus vacaciones, de tus sueños y de tus noches en vela… estás obsesionada? Probablemente sí, lo estés. Así que lo confieso: estoy muy, muy, muy obsesionada. Tanto como alguien en su (todavía) sano juicio pueda estarlo. Y digo todavía entre paréntesis porque es una opinión meramente personal. Sé que mucha gente cree que Marido10 y yo estamos locos por seguir intentándolo después de todo lo que nos ha pasado… pero nunca me ha importado demasiado la opinión de la gente y ahora menos.

Me aferro a la PERSEVERANCIA.


Y LA PERSEVERANCIA, POR FIN, ME TRAJO A MI HIJO. A MI SUEÑO CONSEGUIDO. A LA VUELTA A LA FELICIDAD. CASI 5 AÑOS DESPUÉS DE COMENZAR LA BÚSQUEDA… ¡TODO MERECIÓ LA PENA!

Ahora, con otro enfoque y fuerzas renovadas, la idea de darle un hermano y cerrar esta etapa definitivamente, ronda mi cabeza…

 

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